Translate - Traductor

viernes, 6 de abril de 2012

Las Siete Palabras


Se conoce como Las Siete Palabras a las siete frases que Jesús pronunció antes de morir, recogidas por los evangelistas.
Los dos primeros evangelios, Mateo y Marcos, mencionan solamente una, la cuarta. Lucas relata tres, la primera, segunda y séptima. Juan recoge las tres restantes, la tercera, quinta y sexta.

Con certeza absoluta no puede determinarse el orden con que las pronunció Jesús.
                         
Las Siete Palabras

Las Siete Palabras suelen enumerarse del siguiente modo:

                                  
Primera Palabra
«Padre, Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen » (Lucas 23,34).
La oración se ofreció para quienes eran culpables de darle muerte. No es seguro si se refirió a los "judíos" o a "los soldados romanos." Tal vez se refirió a ambos. La verdad es que la Biblia posteriormente hace referencia a los soldados romanos jugando dados. Esto es una indicación que pudo estar refiriéndose a ellos.
La oración se ofreció para los romanos (como sus verdugos), como también para los judíos quienes fueron lo que lo llevaron a la muerte. Mas el alcance de esta oración va aún más allá y no solo es de corto alcance o solo una oración del momento, sino que ésta oración sigue estando vigente, es decir que la oración fue también por cada uno de la humanidad, por quienes Él estaba siendo crucificado.

Segunda Palabra
«"En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso"» (Lucas 23,43)

Es la respuesta de Cristo a la súplica "acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino" del ladrón arrepentido. El ladrón a pesar de ver a Jesucristo con una imagen deteriorada y grotesca pudo distinguir en Él al Rey, al Salvador ya resucitado. Jesús le asegura su lugar en el paraíso no se hace reclamo alguno de su vida pasada, es la aceptación total con toda su integridad de la persona, porque Dios sólo espera la acción de buen ladrón de poner su confianza en el Señor.
Tercera Palabra
« Madre he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre... »  (Juan 19; 26-27).
Una primera interpretación ve este pasaje en sentido ético o social: Cristo entregó el cuidado de su madre al discípulo amado, cumpliendo un elemental deber filial. Debe verse aquí una instrucción de ver a María como madre de todos los cristianos, pues eso equivale a acudir a la efectividad del sacrificio de Cristo Jesús. Se ve la enseñanza de atender las cosas del reino (a las que es enviado Juan), sin desatender las responsabilidades asignadas desde antes; si amamos a Dios, amamos a nuestro prójimo y le atendemos, pero primeramente lo haremos con los más cercanos. Es el milagro más grande encontrarnos como miembros de la familia de Dios, por medio de la gracia y aceptación de Cristo, aceptando toda la responsabilidad que esto incluía; en Jesús descansaba el deber de cuidar a su Madre, la que se cree estaba viuda en esos momentos, y al no tener hijos de sangre el Señor Jesús la da por madre a Juan y en él a todos los cristianos, Juan hijo adoptivo y nuevo miembro de la familia del Maestro y por otro lado el profundo agradecimiento a la mujer que cuidó de Él, cuando era tan solo un bebé. Se ve en este acto recíproco, la demostración de que no sólo hay que recibir amor, sino saber darlo sin importar las circunstancias en las que te encuentres.


Cuarta Palabra
«Dios mío, Dios mío porque me has desamparado»
 (Mt 27,46).
Es una oración tomada del salmo 22, que probablemente recitó completo y en arameo (Eli Eli lama sabachthani), lo cual explica la confusión de los presentes que creyeron ver en esta súplica una llamada de auxilio a Elías. Éste es un acto de profunda soledad y sentido de alejamiento de su Padre. Esta palabra pronunciada por el hombre crucificado es, más que un reproche hacia Dios, la oración del justo que sufre y espera en Dios; Jesús, en lugar de desesperar y olvidarse de Dios, clama al Padre pues confía en que Él lo escucha, pero Dios no responde porque ha identificado a su hijo con el pecado por amor a nosotros, y éste debe morir. Jesús, colgado en la cruz, es rechazado ahora por el Cielo y por la Tierra, porque el pecado no tiene lugar. Cuántas veces en nuestras vidas hemos sentido el abandono de Dios: ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Qué hice Señor? Preguntas y preguntas como la de Cristo, que encuentran como respuesta el silencio de Dios. Por lo general, pero Dios no le respondió, es la mejor respuesta que nos puede dar, pero no lo entenderemos hasta que sepamos que del silencio brota la Resurrección.

Quinta Palabra
«Tengo sed» (Jn 19,28).
Es la expresión de un ansia de Cristo en la cruz. Se trata, en primer término, de la sed fisiológica, uno de los mayores tormentos de los crucificados. Se interpreta en sentido alegórico: la sed espiritual de Cristo de consumar la redención para la salvación de todos. Cuadra con la estructura del cuarto evangelio, y nos evoca la sed espiritual que Cristo experimentó junto al pozo de la Samaritana.

Sexta Palabra
«Todo está consumado»  CONSUMMATUM EST
Se puede interpretar como la proclamación en boca de Cristo del cumplimiento perfecto de la Sagrada Escritura en su persona. Esta palabra pone de manifiesto que Jesús era consciente de que había cumplido hasta el último detalle su misión redentora. Es el broche de oro que corona el programa de su vida: cumplir la Escritura haciendo siempre la voluntad del Padre.
                                
Séptima Palabra
                  «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»
                               
Es la última palabra de Cristo en la Cruz... En el momento que grito, en el último suspiro, el último grito en su Vía Crucis Doloroso... Y con dolor grito: "Padre en tus manos encomiendo Mi Espíritu"

FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Siete_Palabras
IMAGENES: Google

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Mil Gracias por su visita en SER+POSITIVO y por dejar su comentario. Esperamos seguir disfrutando de sus visitas.
Un abrazo de luz y muchas bendiciones.
Namasté