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jueves, 29 de junio de 2017

Los Defectos (Psicología)

SER+POSITIVO

Es urgente comprender la necesidad de aprender a vivir sabiamente. Si queremos un cambio definitivo, es necesario que ese cambio se verifique dentro de nosotros mismos. Si internamente no cambiamos, externamente la vida continuará con sus dificultades. Es necesario hacernos dueños de “sí mismos”, si es que queremos gobernar las circunstancias difíciles de nuestra existencia.

“HOMO NOSCE TE IPSUM” que significa: 
“Hombre, conócete a ti mismo...”

¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿para qué vivimos?, ¿por qué vivimos?. Desafortunadamente el pobre ser humano no sólo no sabe, 
sino que ignora “que no sabe”...
Lo peor de todo, es la situación tan difícil y tan extraña en que nos encontramos. Ignoramos el misterio de todas nuestras tragedias y sin embargo, estamos convencidos de que lo sabemos todo. El ser humano cree que puede desenvolverse maravillosamente en la vida, con sus estudios de colegio y la universidad, o con una buena cantidad de dinero. Desafortunadamente, detrás de tantas letras, buenos modales, títulos y dinero, bien sabemos que hay algo más profundo.

Ciertamente, lo que importa es el modo de ser de cada persona. Nadie puede negar que existen distintos niveles sociales. Así también existen distintos niveles del Ser.

Los defectos nos hacen sufrir: los celos dividen los hogares; la lujuria genera adulterios, violaciones y engaños a la mujer, abortos, enfermedades, etc.; la horrible codicia vuelve al ser humano un miserable esclavo del vil dinero y en vez de servir, humilla y explota, generando hambre y violencia. El orgullo nos hace sentirnos grandes, ya sea por poseer un título, una posición o por tener riquezas, cuando en realidad de verdad, no somos más que miserables leños que navegamos en las aguas tormentosas del océano de la vida. El iracundo es impaciente, exigente, todo le molesta, se hiere a sí mismo, hiere a los que lo rodean ya que no conoce la paciencia. Al perezoso no le interesa trabajar y siempre justifica su pereza.

De esta forma cada cual se convierte en un imán psicológico que atrae lo que interiormente es, y así, el violento atrae violencia; el lujurioso, escenas, dramas y hasta tragedias de lascivia; etc. Entonces ¿Qué atraerá el usurero o el egoísta?.

Sin embargo, la gente cansada de sufrir tiene ganas de cambiar, de voltear la página de su historia. Quieren cambiar y no saben cómo, no conocen el procedimiento, están metidas en un callejón sin salida. Lo que les sucedió ayer, les sucede hoy y les sucederá mañana. Repiten siempre los mismos errores y no aprenden las lecciones de la vida, ni a cañonazos. Todas las cosas se repiten en su propia vida, dicen las mismas cosas, hacen las mismas cosas, se lamentan de lo mismo.

Esta repetición aburridora de dramas, comedias y tragedias continuará mientras carguemos en nuestro interior los elementos indeseables de la IRA, CODICIA, LUJURIA, ENVIDIA, ORGULLO, PEREZA, GULA, ETC.

Mientras no cambiemos interior y psicológicamente, continuará la repetición de todas nuestras miserias, escenas, desgracias e infortunios. Todas las cosas, todas las circunstancias que se suceden fuera de nosotros, en el escenario de este mundo, son el reflejo de los que interiormente llevamos. Con justa razón podemos aseverar solemnemente lo que en alguna ocasión mencionó Enmanuel Kant: “Lo exterior es el reflejo de lo interior”.

Ciertamente, no resulta tarea fácil eliminar las emociones negativas, perder toda identificación con nuestro propio tren de vida y problemas de toda índole: negocios, deudas, pago de letras, hipotecas, teléfono, agua, luz, etc. Los desempleados, aquellos que por cualquier motivo han perdido el empleo, evidentemente sufren por falta de dinero y olvidar su caso, no preocuparse ni identificarse con su propio problema, resulta de hecho espantosamente difícil.

Aquellos que sufren y lloran, aquellos que han sido víctimas de alguna traición, de un mal pago en la vida, de algún fraude, realmente se olvidan de “sí mismos”, de su Dios interior y se identifican con su tragedia moral. Una persona que se encuentra desesperada por algún problema sentimental, económico o político, obviamente, se ha olvidado de “sí mismo”.

Si tal persona se detiene un instante, si observa la situación y trata de recordarse a “sí mismo” y luego se esfuerza en comprender el sentido de su actitud, si reflexiona un poco, si piensa “que todo pasa”, que la vida es ilusoria, fugaz y en que la muerte reduce a cenizas todas las vanidades del mundo; si comprende que su problema, en el fondo no es más que “una llamarada de petate”, un fuego FATUO que pronto se apaga, verá con sorpresa que todo ha cambiado.
Realmente, los seres humanos reaccionamos mecánicamente ante las diversas circunstancias de la vida, ésto nos convierte en víctimas. Si alguien nos adula, sonreímos; si nos humillan, sufrimos; insultamos si nos insultan; herimos si nos hieren y en fin, nunca somos libres, pues nuestros semejantes tienen el poder de llevarnos de la alegría a la tristeza, de la esperanza la desesperación.

Es necesario que el ser humano conozca las técnicas y claves psicológicas que nos permiten conocernos a nosotros mismos y eliminar esas fuerzas internas y ocultas llamadas AGREGADOS PSICOLÓGICOS o defectos, que son los que actúan en nosotros y nos hacen reaccionar mecánicamente ante las diversas circunstancias de la vida.
Muchas personas que han conocido y practicado estas claves psicológicas han logrado cambios extraordinarios que les han permitido vivir mejor y conocer el AMOR, el cual transmiten a sus semejantes.
Ese estado psíquico que cada uno de nosotros lleva, es producto de un largo y complicado proceso por el que hemos pasado. Una educación de tipo familiar, escolar y social, ese es el molde en el que todos hemos sido formados. Nos queda difícil despojarnos de este molde en la medida que estemos identificados y absorbidos con dichas costumbres.

En la antigua Grecia, las profetisas de Delfos, que profetizaban a las multitudes en medio de antorchas, le entregaron a los 7 sabios de Grecia entre los que se encontraban Solón y Tales de Mileto, el lema máximo de la sabiduría: “HOMO NOSCE TE IPSUM” que significa: “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses”.

El problema del dolor humano reside exclusivamente en nuestros defectos. Por culpa de ellos, cada uno va sembrando en su vida el dolor, el sufrimiento, la miseria, la enfermedad, sufrimos y aun hacemos sufrir al resto de la humanidad, aunque sea a nuestra propia familia.

Si nosotros pudiéramos disponer de una práctica que nos permitiera conocernos a “sí mismos” y a nuestras equivocadas formas de pensar, sentir y actuar, es lógico que eliminaríamos nuestros defectos, no cometeríamos errores y haríamos de nuestras vidas algo mejor.


PUBLICADO EN: La Ley de La Atracción Positiva

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