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domingo, 23 de marzo de 2014

Reflexión Dominical

- 239 -
AGUA ABUNDANTE EN/PARA EL CAMINO

Tercer Domingo de Cuaresma. Ciclo A
Agua, agua, agua... Las últimas dos semanas he vivido experiencias diferentes respecto al agua. En el Estado de Veracruz abundancia de agua, aunque todavía no suficiente. En el centro del Estado de Sonora, escasez aunque hay de donde aprovechar si somos capaces de compartir con inteligencia y generosidad. Se nos ha repetido con insistencia que la lucha por el agua y su correcto aprovechamiento va a marcar las rutas políticas y económicas de nuestros pueblos. De hecho, lo estamos viendo/viviendo en Sonora y en otras regiones de México y del mundo.

El uso racional del agua es un llamado que atañe a todos.
Agua, agua, agua... 'Tener sed' es una experiencia de todos los seres humanos, todos los días, en todas partes. 'Tener sed', es una experiencia normal en la vida. La expresión 'estoy sediento', 'tener ganas de agua' no sólo es una necesidad fisiológica. Puede expresar también la necesidad de satisfacer deseos momentáneos pero también puede indicar una sed más profunda que es necesario saciar (no sólo satisfacer) para ser feliz y vivir en plenitud. Cuando descubrimos nuestra necesidad profunda de sed es cuando comienza la experiencia religiosa.
Al sentir que nada nos satisface, cuando probamos de todo tipo de aguas solemos confrontarnos con personas que sí lo están logrando. Nos preguntamos o les preguntamos 'de qué agua bebieron', 'dónde dan/venden esa agua'... Hay veces que para 'apagar' esa sed somos capaces de 'pagar' lo que sea, nos llevamos por delante lo que sea y a quién sea. Pero... la sed sigue, nos deshidratamos moral y espiritualmente, provocamos desesperanza, caos y muerte.
Agua, agua, agua... Con el tercer domingo de Cuaresma (ciclo A) iniciamos la proclamación de los evangelios con marcado sentido de catequesis bautismal. La primera catequesis se centra en el agua, la necesidad primaria de la vida, la materia del bautismo. Todos los bautizados somos llamados a revivir/reavivar la gran y bella experiencia de nuestro bautismo. Durante el tiempo de Pascua seremos invitados, todos los domingos, a renovar las promesas bautismales. No nos extrañe que seamos rociados con el agua fresca bautismal bendecida solemnemente para la ocasión. Espero que la gran demanda de agua bendita responda a la necesidad de sacar agua de la fuente de la Vida.
¿Qué agua puede saciar la sed más íntima y profunda del ser humano? La samaritana la encuentra. Jesús, en la plática accidentada y sabrosa que tiene con la mujer de Samaria, se revela como agua que quita la sed desde la raíz, como agua que "salta hasta la vida eterna". Una mujer (¿la humanidad?) que siente sed de felicidad, que ha probado en muchas fuentes (con seis maridos) pero no ha quedado saciada, se abre y acepta la propuesta de Jesús: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
La mujer de Samaria cree después de vivir un largo proceso, por cierto, nada fácil. El camino de la fe no siempre es claro, no llena el cántaro de la vida en el primer viaje/experiencia. Hay que acercarse al pozo muchas veces, en cualquier edad, siempre sedientos. La expresión de fe con que corresponde esta nueva creyente (amor con amor se paga) es bellísima: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir aquí a sacarla”. Esta confesión de fe indica ya una fe humilde, pero todavía interesada en la satisfacción de lo inmediato. El camino a recorrer seguirá… La mujer pasará de la satisfacción momentánea a ser saciada plenamente. Entonces ayudará a otros a encontrar al que es el Agua Viva. Se convierte en discípula misionera. ¿Qué signo mejor de conversión cuaresmal/pascual?
Nosotros hemos tenido el privilegio de recibir el don de la fe en un ambiente controlado, en casa, en la familia, cuando nuestros padres confesaron la fe de la Iglesia, con nosotros en sus brazos. Se llega la hora de creer/adorar en espíritu y en verdad. Cuaresma es el tiempo indicado para vivir la experiencia/proceso de fe de la samaritana. ¿Le entramos? ¿Vale más no hacer ruido? ¿Así está bien con una fe raquítica, pálida, anémica, conformista? El entorno en el que vivimos exige cristianos convencidos (no de conveniencia, sí de convicción); cristianos re-convertidos que testimonian el gozo del Evangelio; cristianos capaces de compartir el Agua Viva con quienes andan deshidratados, confundidos, ‘prendidos’ en tantos espejismos que parecen manantiales que… pero no lo son.
Los bendigo con el agua bendita del bautismo.
+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas

Con autorización del Señor Obispo de Zacatecas Sigifredo Noriega 
¡Gracias Don Sigi!

TOMADO DE: Nuestra Edad por LIVIER NAVARRO YAMUNI

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Namasté